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La intervención se realiza bajo anestesia
local (colirio anestésico en gotas). Tras una preparación
del ojo, primero se realiza el corte y luego la corrección
de las dioptrías que está programada en el ordenador
del láser.
La intervención dura unos minutos y no es dolorosa,
y no es preciso ningún tiempo de hospitalización.
En ocasiones escasas, es necesario colocar un apósito
o una lentilla terapéutica para proteger la córnea.
La mayoría de las veces pueden tratarse los dos ojos
a la vez.
En las 12-24 horas posteriores a la intervención puede aparecer
una sensación de irritación, lagrimeo y sensibilidad a la
luz. Estas molestias son pasajeras y no significan una mala
evolución. Su intensidad es diferente en cada persona y
se mitigan con el tratamiento.
Tras la intervención, aunque la visión ha mejorado, todavía
es borrosa. La calidad visual aumenta progresivamente en
las primeras semanas. En algunos casos, durante los primeros
meses, sufre pequeñas fluctuaciones que, en general, no
suponen un trastorno. Habitualmente la visión es buena ya
en la primera semana, permitiendo una actividad normal.
El momento de la estabilización definitiva varía dependiendo
del paciente y de la graduación previa.
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